Una red para atrapar mariposas, un piedra para arrojar al
río, un beso eterno. La posibilidad de volar, de detener el tiempo, de recortar
los rincones que la luz revela. La eternidad en un clic, La pasión, el afán de
querer colgar el infinito en un cartón fino, con los colores tallados y las
formas más perfectas y reales, tan reales que parecen fuera de este mundo. Los
instantes que nadie vivió, los recuerdos que todos olvidaron, las caras que
nadie vio y las luces que jamás se apagaron. Todo, todo en una cajita oscura,
en una tira amarronada, un montón de espejitos brillosos y una mira como misil
que mata el tiempo cuando el botón se dispara.

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