lunes, 28 de enero de 2013

Cámara


Una red para atrapar mariposas, un piedra para arrojar al río, un beso eterno. La posibilidad de volar, de detener el tiempo, de recortar los rincones que la luz revela. La eternidad en un clic, La pasión, el afán de querer colgar el infinito en un cartón fino, con los colores tallados y las formas más perfectas y reales, tan reales que parecen fuera de este mundo. Los instantes que nadie vivió, los recuerdos que todos olvidaron, las caras que nadie vio y las luces que jamás se apagaron. Todo, todo en una cajita oscura, en una tira amarronada, un montón de espejitos brillosos y una mira como misil que mata el tiempo cuando el botón se dispara.

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